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lunes, 10 de enero de 2011

Día 28: Reinicio.


Hoy me he levantado enfermo. Creo que tengo un cólico puesto que ayer, viendo que se me acababan las vacaciones, con todas las desinhibiciones que éstas conllevan, incluida la de saltarse una dieta, me comí demasiados mantecados sobrantes de los festejos.

Tuve suerte ya que, al no comer en navidades como lo hubiese hecho con normalidad, quedaban mantecados de sabores distintos a los que usualmente suelen sobrar: limón y coco.

Padezco de fiebre y no puedo comer. Como siempre, mi constitución me da el empuje necesario para recomenzar esta faraónica obra de perder los kilos mediante el padecimiento de una dieta.

Me pesaré al final de la semana para poder darme margen motivacional en cuanto a la perdida de peso.

Para terminar, incluyo una foto de los jumbos que me he zampado durante las fiestas navideñas. Merecen la pena. ¡Y el que no los haya probado que se joda y se ponga a dieta! Verá como se le agudiza el ingenio para saltársela con estilo.

Comiendo así da gusto estar gordo ¿verdad?

jueves, 6 de enero de 2011

Día 24: Terminando las fiestas.

Hoy es el último día de los festejos navideños.

Que nadie me recuerde que estoy a dieta mientras me como mi pedazo de roscón de reyes. Es más, no pienso parar de comer roscón de reyes hasta que me toque el regalito que lleva escondido. Y si no me toca, más vale que me escondan algo dentro para que deje de comer.

Ya me he tomado el protector estomacal porque me esperan unos jumbos para almorzar. Los jumbos son unos gambones de un cuarto de kilo cada uno. Les haré hueco. Prometo foto para recochineo del personal.

¡Ah! Y los reyes me han traído carbón. Eso es porque he sido bueno porque a mí me sirve para encender una barbacoa. Y la carne prefiero ponerla yo. Es que no se puede comparar la carne de cochino ibérico con la carne de cochino de oriente. Los cerdos vietnamitas no sirven para comerse. Por eso los venden como animales de compañía. Anda que si me regalan un cerdo de Jabugo me iba a hacer mucha compañía ¡Al carbón que me han traído los reyes magos lo ponía yo!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Día 19: Arrepentimiento.



Yo confieso ante el Gambrinus nuestro señor, y ante vosotros hermanos gordos, que he comido mucho de marisco, cerveza, queso y jamón. Por mi gula, por mi gula, por mi gran gula. Por eso ruego a mi madre que cocina, a los camareros, a los pasteleros y a vosotros, hermanos, que intercedan por mí ante el peso, el gran cabrón.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Día 5: Respeto.

Respeto.

Eso es lo que me tiene Mercadona.

Respeto al tío más gordo adicto a los dulces surtidos de esa cadena de supermercados que se ha puesto a dieta.

Respeto a la persona que es capaz de zampar más pastelitos por minutos, mojados en Colacao, por supuesto, de toda España.

Igual que ocurre en el mundo del deporte, cuando un futbolista o jugador de baloncesto con gran carisma para los seguidores del equipo al que pertenecía se retira de la práctica deportiva, y el dorsal que ha vestido durante toda su carrera es apartado para no ser utilizado por ningún otro jugador que ocupe su lugar.

Pues Mercadona me ha realizado un homenaje similar, puesto que ha retirado de sus vitrinas el nombre que abanderaba su dulce estrella: la chapela.

Como podrán comprobar en el documento gráfico que adjunto, pasa a denominarse espiral al cacao, perdiendo el glamour desbordante de su anterior denominación, hasta que un servidor vuelva a retomar sus costumbres glotonas de digerir glucosa en cantidades industriales.

Y todo en mi honor.

Parece que este blog està teniendo la repercusión deseada.

La nueva denominación del pastelito estrella de Mercadona.