Yo confieso ante el Gambrinus nuestro señor, y ante vosotros hermanos gordos, que he comido mucho de marisco, cerveza, queso y jamón. Por mi gula, por mi gula, por mi gran gula. Por eso ruego a mi madre que cocina, a los camareros, a los pasteleros y a vosotros, hermanos, que intercedan por mí ante el peso, el gran cabrón.
No cabrea que pierda tu equipo de fútbol, ni creerse lo que dice el periódico, ni las broncas con el jefe. Lo que jode de verdad es que te pongan a dieta.
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viernes, 31 de diciembre de 2010
Día 19: Arrepentimiento.
Yo confieso ante el Gambrinus nuestro señor, y ante vosotros hermanos gordos, que he comido mucho de marisco, cerveza, queso y jamón. Por mi gula, por mi gula, por mi gran gula. Por eso ruego a mi madre que cocina, a los camareros, a los pasteleros y a vosotros, hermanos, que intercedan por mí ante el peso, el gran cabrón.
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lunes, 20 de diciembre de 2010
Día 8: Recomienzo.
Por vuestra culpa, por ofrecerme estos apetitosos platos y deliciosos dulces navideños acompañados de embriagadores licores.
Por vuestra culpa he retrocedido un paso en el hambriento camino hacia la delgadez, sinónimo de belleza en los tiempos que corren, aunque yo pasee por ellos, que cansa menos.
Menos mal que está lloviendo, porque siento en mi interior un remordimiento tan grande que sería capaz de andar durante, por lo menos, 20 minutos seguidos sin avituallar en locales de suelo “enserrado” que suelo concurrir.
91,6 Kg. Retrocedo un kilo.
Mis profecías se cumplen, aunque también he vaticinado que me va a tocar el gordo de la lotería de navidad y seguro que me quedo a dos velas, aunque lo del gordo ¡Eso ya me tocó al nacer!
Por vuestro jamón, por vuestras croquetas de espinacas con queso, por vuestro cordero, por vuestro queso, por vuestro paté, por vuestras doradas a la espalda, por vuestras patatas estrelladas con jamón, por vuestro orujo casero, entre otras cosas, he puesto ese kilo.
Están tan ricos que parecen pecado y la condena por ello es engordar.
Espero que en el infierno quepamos todos los gordos.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Día 3: Fútbol.
Hoy tampoco me he pesado. Y no es porque le tenga miedo, es pánico.
La verdad es durante estos dos días de dieta, al acostarme, he tenido una sensación placentera, satisfactoria conmigo mismo. La identificaba con el orgullo que siento al mostrar tanta fuerza de voluntad para estar tres días a dieta resistiendo mi gran ansia por la comida.
¡Craso error! Lo que sentía era hambre.
El diámetro de mi abdomen sigue igual de voluminoso que antes de comenzar la dieta, o incluso más. De hecho, estoy empezando a pensar que se me está hinchando debido a la poca ingesta de comida diaria que estoy realizando ¡Si va a ser peor el remedio que la enfermedad!
Encima, esta noche hay partido de fútbol televisado de mi equipo favorito y no podré acompañar a los jugadores con una cerveza en una mano y tapita de queso en la otra desde el palco situado en el sofá de mi salón ¡Y que nadie tenga la genial idea de indicar la solución de la cerveza sin alcohol y queso fresco! Eso engorda igual. Toda comida que al verla, olerla o comerla no te haga sentir como una vaca engorda ¡Y pensar que antes pesaba más! O eso espero.
Bueno, tendré que idear otra forma de animar a mi equipo favorito que no incluya calorías. ¿Y si pierde? ¿Cómo ahogaré las penas? ¡Cómo no sea a sorbitos de té!
Por cierto, mis deposiciones siguen siendo de color verde.
martes, 14 de diciembre de 2010
Día 2. Resignación.
Hoy me he tenido que enfrentar a un dilema moral que tenemos los gordos de este planeta que se plantean cometer locuras como las que estoy haciendo: pesarme.
¡Y una mierda!
¿Acaso piensa esa balanza, con su estúpida sonrisa que se burla de mi cada vez que me subo en ella, que me va a desmotivar? Con no subirme tengo bastante.
Además la calle está llena de idiotas que te dicen lo que tienes que hacer para perder peso, que si el desayuno es lo más importante, que si la dieta del albaricoque, que si dos litros de agua… Señora, ¿Acaso crees que soy el embalse de melonares?
Cuando me levanté, estaba resignado. Estoy a dieta/jodido y voy a estarlo mucho tiempo. Me la trae al pairo que estén cerca las comidas navideñas con esos platos elaborados, esas botellas de vino envejecido en barrica, las copitas de champán y orujo para brindar, esos dulces de las monjitas.
¡Y un cuerno! Yo este verano voy a lucir tipito en un chiringuito de playa tomándome un refresco de Cola Light ¡Eso es felicidad, cojones! Voy a vivir como ellos.
Que conste que me he vuelto a enfadar, pero la culpa de ello la tienen los innumerables energúmenos que nos encontramos en la carretera al volante de inservibles máquinas de transporte que hacemos lo que nos viene al pairo para llegar a nuestro destino y luego acusamos con una chillona bocina al que pase por nuestro lado.
¡Lo que la gente tiene que hacer es dejar de conducir y ponerse a comer! La vida será más fácil para todos. O, por lo menos, para mí.
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lunes, 13 de diciembre de 2010
Día 1. El comienzo
Estoy enfadado.
Tengo un diente menos y no he querido desayunar. Anoche, en la cena normal de despedida se cayó una funda provisional que tengo en una muela. La ayuda ideal que necesito para dejar de comer es no poder masticar con normalidad.
Me moriré de hambre por toda la mañana. En momentos así uno desearía que asolara una hambruna para que todos pasen el desierto que me espera para cruzar. Luego pienso que sería demasiado cruel y que sólo deberían padecerla aquellos que me dicen gordo. Luego vuelvo a meditar y, como esas personas coinciden con las que quiero, deseo que lo padezca unicamente el alvarito, que aunque también lo quiero, me haría taco de gracia verlo en esta situación. Ya llegará, ya llegará.
Me he tomado un puto cafelito, eso sí, con azúcar. Me he dado cuenta de ello cuando he escrito esta frase ¡Sus muertos! Estos son los deslices que harán que no piedra peso. Por ello, me estoy tentando de bajar a la pastelería a por un rosita, puesto que tanto sacrificio no merecerá la pena porque estos descuidos provocarán que esta jodida dieta no vaya a dar resultado. ¡Ja! ni dos horas a dieta y ya estoy pensando en abandonar ¡Esto no durará!
92,7Kg. es el punto de partida, que para los 1,60 cm escasos que mido son una barbaridad. Cada gramo que pierda es parte de mí que desaparece ¡Me voy a consumir! Voy a dejar de ser yo. O puede que me concentre en menos cantidad de masa, por lo que cada parte de mí será más yo.
¿La meta? Sobrevivir con poca comida hasta llegar a los 78 kilos. 15 kilos ya está bien. Si lo consigo, además de solicitar una estatua frente al Ayuntamiento de mi ciudad y darme el homenaje gastronómico correspondiente, valoraré si continúo. Dejo atrás una vida llena de descontrol y desorden alimenticio, hipercalórico y alcohólico, por otra que desborde armonía en mis decisiones respecto a mi comida.
Hoy me esperan unas espléndidas espinacas con garbanzos ¡Fantástico! Encima me llevaré una semana cagando verde. Cada vez que me limpie el culo durante esta primera semana de odisea veré el ese color extraño de heces como señal de la victoria de mi córtex prefontal (encargada de las conductas inhibitorias). Aunque la que siento victoriosa es a una sociedad del culto al cuerpo, a la belleza y a la vanidad. Si todos y todas dedicaran a leer un 10% del tiempo que pasan mirándose al espejo, nuestro nivel de vida aumentaría de tal forma que sería una maravilla y no tendría que hacer dieta porque todos me aceptarían como estoy.
He pensado no comenzar a hacer ejercicio hasta que haya perdido un poco de peso, puesto que necesito motivación, ya que como comience con la natación, en vez de bajar de peso voy a ganar musculatura y no voy a ver progreso. De momento seguiré con el ejercicio de gordos. Caminaré una hora diaria.
Pienso escribir una crónica cada vez que pueda para que quede constancia de mi sufrimiento y poder descargar mi frustración en todas aquellas personas que me han animado (¿animado? no, arrojado). Si se estima oportuno, las colgaré en un blog. De hecho, estoy escribiendo este primer post con el contenido del correo electrónico que le mandé esta mañana a mi mujer.
Apuesto 5 pavos a que me duran menos las ganas de mantener este Blog que el ánimo para estar a dieta ¿Alguien la acepta?
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